lunes, 16 de enero de 2012

Siendo Japón uno de los lugar más importantes del tema comenzaremos
hablando de sus orígenes.

Japón adoptó las creencias Chinas y con ellas el Chojugiga que eran
dibujos de animales en situaciones humanas, que fueron atribuidas a
Toba, un sacerdote. Con el tiempo surgieron los Ukiyo-e que pueden ser
considerados realmente como la prehistoria de los cómics. A este
periodo se le denominó PERIODO EDO, que comprende entre 1615 y 1867
una época de frustración social y descontento de las clases oprimidas
por la rigidez de la dictadura feudal. Su temática era picaresca y
erótica que recibía el nombre de shunga. A medida que se
perfeccionaron, pasaron del blanco y negro al color. Uno de los
personajes importantes de esta época es Hokusai quien nació en 1760 y
murió en 1849. Este maestro del Ukiyo-e, acuñó el término Manga y su
significado era "garabatos caprichos", teniendo una connotación
despectiva o poco seria, así como tebeo o cómic. También dejó su
huella en el trabajo de los artistas occidentales del siglo XIX, como
Tolulouse-Lautrec, Monet o Van Gogh, pues se convirtió en una moda
admirada del momento para los salones parisinos.
Al que podemos considerar como auténtico pionero del cómic Japonés es
a Rakuten Kitazawa, pues ingresó en la revista Box of Curios siendo el
único caricaturista japonés; con el tiempo obtuvo un puesto en Jiji
shinpou con un suplemento llamado Jiji Manga con lo que el termino
manga se generalizó.
El verdadero nacimiento del cómic japonés parecido al de Estados
Unidos y al de algunos países de Europa fue hasta finales del siglo
XIX, tiempo en el que Japón entró en contacto con la cultura
occidental, a partir de 1853 Charles Wirgman ilustrador corresponsal
del Illustrated London News, quien introdujo el cómic en Japón,
satirizando situaciones en su revista The Japan Punch pero esta
situación fue cambiada por el francés George Bigot quien satirizaba al
gobierno mismo.
La primera tira moderna en Japón fue Nonkina Tousan (Papá tolerante)
de Yukata Aso. Speed Taro proyectó a Japón hacia el cómic moderno,
semejándose al americano.
Fue en el siglo XIX que la perspectiva de la mujer cambió en el cómic.
La mujer irrumpió en el campo de los cómics con Machiko Hasegawa,
quien fue una pionera de este medio, aunque son una minoría. Mas
adelante se hablará al respecto.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el cómic se utilizó como
herramienta de propaganda; la guerra y sus efectos en el cómic no
pueden ser soslayados, pues a medida que la guerra avanzaba se trataba
de unir a la población para apoyar al estado.
Este hecho hace posible que aumente el éxito de Norakuro, publicado en
1931, del autor Suihou Tagawa, que al principio mostraba a un gracioso
recluta y terminó mostrando al soldado perfecto. Yokoyama fue el líder
del Shin Mangaha Shudan (Nuevo Grupo de Dibujantes de Manga), fundado
en 1932.
La Guerra marcó un importante cambio en los cómics japoneses haciendo
surgir un nuevo cómic apartir de 1945. La tarea de reconstruir la
nación dio a las historias nuevos monstruos es esta generación de
posguerra la responsable del boom en las historietas en Japón.
Un personaje sumamente importante para este periodo fue Osamu Tezuka
quien, fascinado por Disney, introdujo al cómic japonés un cierto
corte cinematográfico. Incursiona en el manga con los ojos grandescomo platos y los rostros infantiles, una de las características más
sobresalientes, y que además sentaría las bases del cómic
contemporáneo. Entre sus obras se cuenta "La nueva isla del tesoro" en
1947 y "El emperador de la jungla" en 1950.

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